Criptomonedas ¿qué riesgo existe de perder mi inversión?

¿Existe un marco regulatorio en el mundo de las criptomonedas?

La idea fundadora del Bitcoin era evitar las regulaciones estatales y que la comunidad autogestionara sus intercambios usando una moneda virtual y descentralizada. Es decir, huyendo deliberadamente de las instituciones públicas que favorecían a los oligopolios bancarios.

El reverso de esta idea, a priori atractiva para una comunidad de pioneros en el mundo de internet, es que cuando hay problemas no es fácil pedir ayuda a esas mismas instituciones de las que se huía cuando alguien abusa de la buena fé y nos roba o estafa.

Durante los últimos años, superando el escepticismo inicial las criptomonedas se han consolidado llamando la atención del público, pero también de los reguladores. Aún así, resulta difícil el intento de adaptar un marco regulatorio creado durante decenios para transacciones en las que la Banca y el respaldo estatal al dinero eran piezas centrales de todo el sistema y el control estatal cada vez estaba más presente.

Por el carácter de las criptomonedas y su pretensión manifiesta de constituirse en medios de pago alternativos a las monedas fiat «tradicionales» amparadas por los estados, dos son los tipos de instituciones públicas que se han ocupado a nivel internacional y en cada país sobre la posibilidad de regular las criptomonedas. De un lado los Bancos Centrales y las instituciones financieras multilaterales (FMI, BCE, …) y de otro los Ministerios de Hacienda de cada país.

Dos son los problemas que preocupan a estas Administraciones, ante la imposibilidad de controlar y supervisar los flujos de intercambios en las criptomonedas. De un lado, la suposición que su aparente opacidad y falta de control facilite el blanqueo de capitales; de otro, la posibilidad de que la especulación en un mercado no regulado cree burbujas financieras que dañen a inversores incautos.

De momento estas instituciones estatales han realizado tímidos intentos de regulación de una realidad que por descentralizada y cooperativa se sale de su «zona de confort». Dentro de nuestro blog dedicaremos varios artículos a comentar esta situación y su evolución, pasada y esperada.

RIESGOS LEGALES

En esta publicación nos vamos a referir a los riesgos legales, es decir, la posibilidad de perder nuestra inversión en criptomonedas. En nuestra actividad como Abogados es una consulta que se plantea cada vez con más frecuencia.

Las criptomonedas como el Bitcoin está basadas en cadenas de código acumuladas, lo que hace muy improbable que alguien llegara a controlar el sistema hasta el punto de poder modificar las cadenas y sus datos.

Sin embargo, el problema está en dónde guardamos el archivo con nuestras criptomonedas y cómo protegemos el acceso a las mismas. Podemos guardarlas en un «exchange» o en un dispositivo físico de nuestra propiedad. Los problemas de seguridad serán diferentes en un caso u otro.

¿En qué riesgos podemos incurrir en un exchange?

Al depositar nuestras criptomonedas en un exchange recibiremos una contraseña para el acceso a nuestra cuenta. El primer riesgo es que un tercero acceda a nuestra contraseña, bien por una brecha de seguridad en nuestra forma de conservar esa información, bien por un hackeo al exchange.

En el primer caso, será imposible recuperar nuestras criptomonedas, ya que su carácter descentralizado, la ausencia de registro o autoridad central, impide plantear una reclamación desde el momento en que ni siquiera podemos demostrar que fuéramos los dueños de esas criptomonedas. Nadie emitirá un certificado de titularidad ni cualquier prueba que podamos presentar a un Tribunal, similares a las que puede conseguirse cuando invertimos en Bolsa o depositamos en un Banco. Las impresiones que tengamos en papel o fichero tienen un valor relativo.

En el segundo, tenemos una posibilidad de reclamar contra el exchange que no ha cumplido con sus obligaciones de custodiar nuestras contraseñas. Sin embargo, como nos han enseñado los casos de Mt.Gox, Cryptopia o DX.Exchange, los hackeos suelen ser masivos y conducen a la quiebra. Lo mismo ocurre cuando los hackers acceden al sistema del exchange y realizan las transacciones «desde dentro». En caso de quiebra del exchange podemos perder nuestra inversión o recuperar solo una fracción de la misma después de un largo proceso legal de concurso de acreedores.

Esto es así porque la mayor parte de los exchanges no segregan las direcciones en la blockchain lo que en cierta medida es lo mismo que hacen los bancos. Al igual que el dinero tiene carácter fungible de forma que si entregamos en depósito una moneda y la queremos recuperar nos sirve igualmente otra del mismo valor, los exchanges actúan de forma que depositan todas las criptos agregadas en unas pocas direcciones. La «cuenta» a la que tenemos acceso para verificar nuestros movimientos y ejecutar operaciones es solo una cuenta contable.

La consecuencia es que en caso de hackeo al exchange aunque nuestra cuenta individual permanezca a salvo, el proceso concursal nos pondrá en la lista de acreedores junto a los demás depositantes de bitcoins, de forma que las pérdidas sufridas serán prorrateadas entre todos.

Caso distinto es el de un fraude como el recientemente ocurrido en España con Arbistar. En este caso el exchange recurrió a una práctica desleal, ofrecer rendimientos de la inversión asegurando invertir en criptomonedas y pagar los rendimientos sobre los supuestos beneficios (inexistentes, por lo demás). Una estafa piramidal en toda regla.

Aún así, la consecuencia de su quiebra será la misma que hemos explicado.

¿Es mejor la seguridad si guardamos en nuestros propios monederos?

Ciertamente es el método más seguro, pero no todo dispositivo es adecuado. Utilizar nuestro teléfono u ordenador doméstico para almacenar los archivos tiene el riesgo derivado de sufrir un hackeo. Cualquier troyano o virus que se introduzca en nuestro aparato y que bien de acceso a terceros o encripte nuestros archivos puede tener consecuencias desastrosas, haciéndonos perder todas nuestras criptomonedas.

Es aconsejable utilizar un monedero físico, un dispositivo dedicado para el almacenamiento y proceso. En este caso, cuando ejecutamos las transferencias nos conectaremos a un PC u otro dispositivo, es cierto, pero incluso si hay un intruso en nuestro sistema no podrá utilizarlo sin las contraseñas de acceso.

El factor de riesgo aquí es el humano. Por ejemplo, no utilizar un antivirus actualizado, compartir las contraseñas por medios no seguros o almacenar las contraseñas de forma fácilmente accesible en el mismo dispositivo.

 

2 Comments

  1. Claudio

    Muchas gracias por la información brindada en este articulo. Hace tiempo que quiero comenzar en el mundo de las criptomonedas y este post me ha sido de gran utilidad.

    1. Idi_adm

      Gracias por leernos y por el comentario, Claudio. Nos alegra saber que el post te ha sido útil.

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